Casi todos los consejos para caminar más te piden que agregues algo: sal a caminar, date una vuelta, hazte el hábito.
Este no. La caminata ya existe, la haces casi diario y no la cuentas, porque no la llamas caminata. La llamas ir por las tortillas.
El tamaño del asunto
En México hay 103,716 establecimientos dedicados a la nixtamalización y a hacer tortilla de maíz, según el INEGI. Y en el comercio al por menor de abarrotes y alimentos hay más de 1.1 millones de unidades económicas, con el Estado de México a la cabeza (185,069), luego la Ciudad de México (86,227) y Puebla (86,160).
Traducido: no importa dónde vivas, tienes varias opciones a pie. Esa es toda la premisa del texto.
El problema no es la distancia, es que siempre es la misma
Al caminar se descubre una franja de unos 30 metros, quince por lado.
Supongamos que la tortillería está a 300 metros. Ida y vuelta son 600 metros, y si vas casi diario son unos 180 kilómetros al año. Suena bastante.
Ahora el área. Los 300 metros de ida y los mismos 300 de regreso son la misma franja, así que el total descubierto es:
300 m × 30 m = 9,000 m² = 0.009 km²
Ciento ochenta kilómetros al año, nueve mil metros cuadrados. Y no crece nunca: el día 300 descubre exactamente lo mismo que el día 2, o sea nada.
Si en vez de una fueras rotando entre cinco changarros en direcciones distintas, los mismos 180 kilómetros darían alrededor de 0.04 km². No son exactamente cinco veces más, porque las cinco rutas se enciman cerca de tu casa y esa parte se cuenta una sola vez. Pero es cuatro o cinco veces la misma caminata, sin caminar un metro de más.
Por qué nadie rota
Porque la tortillería más cercana es la más cercana. No hay ningún misterio.
La cosa es que la diferencia real entre la de la esquina y la de tres cuadras suele ser de dos o tres minutos, y a cambio de esos minutos cambia la dirección en la que sales de tu casa, que es la decisión que más pesa en cómo se ve tu mapa. Salir siempre por el mismo lado es lo que hace que la mitad de tu colonia te sea desconocida viviendo ahí.
Cuatro maneras
- Rota el destino, no el hábito. El mandado sigue igual, a la misma hora, con la misma frecuencia. Lo único que cambia es hacia dónde caminas.
- El camino largo es de ida, no de regreso. Aquí la logística manda: de regreso traes las tortillas calientes y el mandado en la mano. Si vas a dar la vuelta, date la de ida.
- Haz circuito, no estrella. La mayoría hacemos casa, tienda, casa, y otra vez casa, tienda, casa. Encadenar tortillería, verdulería y panadería en un circuito recorre la misma distancia y no repite ni un tramo.
- Deja que el mandado escoja el rumbo. Si un día toca ir al otro lado, aprovecha ese día para volver por donde no conoces. Ya estás allá.
Dónde se nota
Un contador de pasos no ve nada de esto. Cuenta pasos y le da igual dónde los diste, así que 180 kilómetros a la misma tienda y 180 kilómetros por cinco rumbos distintos le parecen idénticos.
Un mapa de niebla sí lo ve, porque solo cuenta terreno nuevo. El principio viene de los juegos de estrategia: el mapa empieza cubierto y caminar despeja la niebla en una franja a tu alrededor. Está explicado en la niebla de guerra, pero de verdad, y Fogbreaker lo convierte en porcentaje por colonia con los Territorios.
La primera semana es la incómoda. Se ve un rayito que sale de tu casa hacia un solo lado, y alrededor todo negro, en una colonia donde llevas años.
Siendo honestos
Rotar cuesta minutos, y hay días en que no los tienes. El mandado con prisa, con niños o con calor no es el momento de experimentar; para eso está la tienda de la esquina y por eso existe.
Tampoco todas las direcciones son iguales de noche. Si una de tus opciones queda por una calle sin luz, esa no es la que hay que rotar; sobre eso escribimos en caminar después del anochecer.
Y la niebla solo se despeja al aire libre y con GPS. Fogbreaker es gratis en iOS y Android.
Si lo tuyo es que el destino se mueva solo en lugar de rotarlo tú, eso ya existe y es el tianguis. Y si quieres una regla para saber cuándo cambiaste de colonia, los letreros te la dan: camina hasta que cambien los nombres.
